| Desde el puente Escalada al curso del río Genil, puedo ver mi voz enarbolada, vine a tararearte la semilla y el jazmín, llevo seis cuerdas como pestaña. También puedo verte Buenos Aires, reciclando el verbo cicatriz, con doscientas mil necesidades, y esperando el mes de Abril, aquí el sol inmóvil de Granada, aquí la nostalgia el porvenir. Y amarrado a un vuelo de guitarras, viajo libre de equipaje, sin más pretensión ni maquillaje, que nombrar lo que viví, y en medio del nunca y el jamás, entre ... |